

Miguel Herrero Uceda. Sus primeros recuerdos de árboles están en el campo extremeño de su infancia. Unos años más tarde, los reencontró durante su época de estudiante de bachillerato. Una de sus profesoras organizaba paseos por los parques de Madrid para reconocer los distintos árboles.
A la manera de los hombres del Renacimiento, su admiración por la naturaleza se une con su interés por las artes, las ciencias, las letras y la técnica. Es ingeniero informático, desarrollador de sistemas y doctor en Inteligencia Artificial, una rama multidisciplinar de investigación. Es colaborador de la Fundación Más árboles y forma parte de proyectos para conservar y generar bosques. Ha participó en los Encuentros Internacionales de Amigos de los Árboles (Barcelona 2007 y Cáceres 2010).

Su afán por conocer, es comparable al
deseo por compartir ese conocimiento mediant
e
colaboraciones en diversas publicaciones, intervenciones en varios programas de
radio, a través de ciclos de conferencias,
o bien directamente, a sus alumnos de la Universidad Complutense de Madrid,
donde ha sido
profesor en las Facultades de Física,
Química, Informática y la E. U. Estadística.En 2005 publicó
El Alma de los árboles. Tres años más tarde,
Elam Editores lanzó una nueva edición notablemente ampliada. Con este
libro, Miguel ha conseguido aunar, de forma natural, literatura, botánica,
historia, costumbres, mitología y saber popular, no como parcelas aisladas sino
con una visión integradora, donde estas facetas se complementan para crear una
obra singular que habla de los árboles y de la cultura que ha surgido a su
sombra.
A finales de 2009 realiza una nueva publicación: Los árboles del Bosque de la Calma / Els arbres del Bosc de la Calma.
Próximamente está previsto la edición de un nuevo libro Extremadura en el corazón, un canto a la Cultura Rural. Evocación al mundo tradicional. No debemos olvidar que las raíces de nuestra cultura, de nuestro modo de vida proceden siempre del entorno rural, una forma de vida en armonía con la tierra, con las plantas y con todo aquello que representa la naturaleza.
Dices Miguel. Soneto de Carmen Sanjuán